La Misma Luna

“Con la misma mirada con la que tuve la suerte de conocerla, me esperaba”

luna

Su rostro mas bello que nunca y con una sonrisa de sorpresa me recibió, con un abrazo que extrañaba.

Era ella, la luna, mi luna…no mia por que me pertenece, sino todo lo contrario. Ella se había quedado con muchas partes de mi: Algo de mis energías, parte de mis pensamientos y unos trozos de mi alma se habían esparcido por la faz de su superficie.

Su cara de niña, su luz reluciente y su voz de viento suave, trajo a mi mente hermosos recuerdos.

Desde su cielo me hablo de sus tristezas, desde mi tierra le hable de mis temores…la luna y el lobo hablaron por horas como si fuera la primera vez, como si no hubiese habido tantas noches nubladas que los separaron.

Ella menciono sus conquistas y el susurro sus derrotas, entonces el lobo la vio tan cerca que intento acercarse e intentar tocarla…pero como todo, eso tampoco había cambiado, al final ella seguía estando en su cielo y el lobo condenado a la tierra.

Era la misma luna, hermosa, tan distante y tan cercana; cuidando sus heridas y las heridas que un lobo lunático pudiese causar, el lobo que había tratado de alcanzarla otras veces en noches equivocadas. Pero esta vez; aunque la noche era perfecta y su luz era mas brillante, aun cuando el lobo la miraba con ternura y guardaba sus garras para rozar con suavidad sus energías; la luna dijo no.

Entonces el lobo comprendió que siempre la iba a sentir cerca pero, quizás, nunca podrá alcanzarla.

Recóndita Existencia

Un escritorio, papeles, una nota pegada a la computadora: en la pantalla hojas de cálculo, módulos de procesos y mucho trabajo.

Un escritorio, papeles, una nota pegada a la computadora: en la pantalla hojas de cálculo, módulos de procesos y mucho trabajo.

Mi celular a un lado, sin Internet y con la batería casi completamente cargada; al lado de este las llaves de casa, con llavero bien infantil.

Un cansancio de jueves con sabor a lunes, una molestia estomacal y una cabeza llena de ideas con alas, revoloteando en mi pensar.

Solo quería descansar los ojos de tanto ajetreo y monotonía por unos minutos.

Extraño que mi mente pensó en ver el mapa en el famoso navegador aquel y buscar mi posición en la tierra, comencé a verificar en cuanto tiempo me tomaba llegar de mi pequeño Santo Domingo a la gran Nueva Zelanda, a un Café de una ciudad que ya no recuerdo el nombre.

UniversoTransitando en el monitor sobre la tierra, como si fuese el ojo de dios, me percaté de que tan pequeño y diminuto es mi conocimiento sobre lo que existe en ella.

La mayoría de los hombres, nacen, crecen, se reproducen, sufren, se enamoran, mueren en el mismo lugar donde nacieron, en casos extremos hasta en el mismo sector, en la misma casa…

Somos un poco más de 7, 324, 782, 000 de personas en todo el planeta y no abarcamos ni el 10% de la superficie terrestre.

Pueblos, ciudades, islas, países y continentes; bosques, selvas, valles y montañas totalmente desconocidas; vistos por la estrecha y amarillista ventana del televisor.

Mientras movía el ratón del ordenador, me acercaba cada vez más a mi objetivo. Aleje la vista para tener un panorama más amplio de la línea trazada por el navegador web, allí estaba; mi planeta, en todo su esplendor.

Inmenso, hermoso, majestuoso; azul.

Busque, primero en mi memoria, la posición de Nueva Zelanda y mi cerebro automáticamente coloco la pantalla en aquella paradisíaca isla. Acerque en un punto aleatorio y solo era bosque, ríos, llanuras…solo al sur vi una ciudad; en la cual, encontré aquel Café de nombre extraño al que, según el programa, me llevaría 6 horas llegar si hipotéticamente tomara un avión y un automóvil.

planeta
Y yo aquí, en un rincón de América, en un país corrupto, vendido y abusado; en una ciudad de malos conductores, de falta de conciencia…de personas sin identidad; y para colmo en una oficina vestida de navidad conforme de tener al menos un trabajo, casa donde dormir, una esposa…una familia que me piensa.

Al menos eso tengo, sería lo único que me da valor a pesar de mi recóndita existencia en este inmenso pedazo de tierra.

Solo quisiera poder volar.