Sexo Sentido

El tiempo se ha encargado de desgastar mi vista, quizás no pueda verte bien a una distancia considerable, tu elijes si te acercas más o si me pongo anteojos.

Mis oídos no son igual que hace unos años, la música en alto volumen con audífonos herméticos ha causado que mi audición vaya lentamente desvaneciendose, si deseas puedes hablar más fuerte para que pueda escucharte o puedes acercar tus labios y decirme lo que desees.

No importa nuestra condición, todo dependerá de tu punto de vista, del como haces las cosas y por qué.

Mientras decides lo anterior notarás que mis otros sentidos se han agudizado.

Se cuando eres tú sin siquiera verte, tu olor está impregnado en mi memoria y mi olfato canino te rastrea.

Conozco cada una de tus curvas, desde las que están en tu sonrisa, tus hombros y tus caderas, mi tacto desarrollo sensibilidad a tu piel, una dermafilia que suele agravarse cuando el tiempo pasa sin tocarte.

Sin embargo no hay nada en este mundo tan adictivo como tus besos. El Maná que reposa en tus labios y la suave textura de tu lengua hace que mi paladar alborote mis nervios y que todos mis sentidos, incluyendo los que ya no sienten tanto, se estremezcan y puedan volverse uno.

Aquí estoy, soy tuyo por completo, con mis virtudes y desaciertos, será tu decisión quedarte conmigo pero no puedes controlar  lo que sientes por mi.

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Perder los Sentidos

Que sería de nosotros sin ellos, los que hacen reales todas las cosas, sin los sentidos nada existiría.

Que sería de aquel músico que pierda su audición, tocaría toda la noche una campana gigante tratando de escuchar una sola tonada de lo que llenaba su amarga existencia.

Que sería de un escultor que perdiera el tacto, que teniendo en mente las imágenes que quisiera dar forma no sabría qué tan fuerte hundir la espátula dañando así el molde de su obra.

Que sería de un pintor que perdiese la vista, sin más que mimetizar, sin crear nada más que arte plástico accidental, puramente abstracto; el suicidio estaría en la primera ventana que en su ático encontrara, o en la primera soga que lo hiciera caer.

Pero, que sería de mí sin alguno de mis sentidos; yo, que vivo para ver y conocer lo bello y lo extraño de la vida. ¿Como escribiría? y ¿de que? si no pudiese ver a mi mayor musa, la mujer. Sin poder leer ni escribir líneas de versos mágicos, que me hacen viajar a mundos desconocidos y hacen que pueda transmitir mis más oscuros o buenos sentimientos. Ni contemplar la naturaleza. Que sería de mi sin el tacto, sin poder sentir la textura tibia de una mujer excitada o los labios suaves de mi amante, sin saber si mi piel esta erizada por la tentación de una fémina o sin sentir la ternura de alguien que me quiera. Y pobre de mí, si algún día llegara a faltarme el sonido, si solo escuchara dentro de mi aquel tono universal del que hablan los pitagóricos.

Pobre y miserable seria mi vida sin poder escuchar la voz de mi amada, sin poder escuchar sus latidos acelerados por mi presencia, pobre de mí sin la música, sin esos sonidos y silencios armoniosos que sacan de mi cabeza los pensamientos más negativos, la música que es una de mis pasiones, aunque no soy de los que la crean, la alabo. Mi mundo seria gris sin el color y los matices que la música da a mi vida.

Pobre de aquel al que perder uno de estos sentidos le daría lo mismo, pues su vida no es disfrutada al máximo.

Bendito sea el que a pesar de que le faltan uno o dos sentidos, se las arregla para vivir tranquilo desarrollando mas los otros que le quedan.

Y aún más bendecidos aquellos que escuchamos y callamos, los que vemos más allá de lo que existe y sentimos cuando otros nos tocan el alma.