De Pensarte.

Cosquilleos en la yema de mis dedos. Desde los pies hasta la cabeza siento como la piel se me eriza. Las palpitaciones suben a doscientas por minuto y la sangre acelera su recorrido a través de mis venas llegando de pronto a mi cerebelo y, con este impulso, la serotonina fluye y me hace sonreír, mientras la dopamina hace que mi sonrisa sea picardía y que mi mente juegue a que soy adonis y tú, afrodita.

Solo por pensarte.

pensarte 2De pensarte hierbe mi sangre, siento mis células alborotarse… Puedo percibir tu olor en el aire.

El café más amargo me sabe dulce. Dulce de leche y miel que emanan tus labios.

El insomnio es más llevadero, al pensarte es fácil estar despierto, erecto, rígido.

Ternura, lascivia. Cariño, travesura. De pensarte los contrastes se hacen uno, se normaliza la paradoja, el absurdo cobra sentido… la anomalía se vuelve modelo.

Se agudizan mis sentidos. Escucho tus tacones detrás de mí, siento tus manos en mi pecho, siento el aire de tu voz bordeando mis orejas y tus manos sobre mi sexo.

pensarte 4De pensarte sudo. Mis labios son mordidos; por mí, tratando de imaginar que eres tú.

Te veo sentada en mi escritorio, te oigo hablar… Puedo ver tus piernas balancearse de atrás hacia delante. Puedo ver tus ojos, de un negro satinado, brillantes; mirándome coqueta mientras, con una sonrisa malévola, me golpeas el pecho.

De pensarte recuerdo. Mis manos en tu rostro, tu cintura haciendo frontera con mis caderas, tu piel cálida, tus besos infernales con sabor a cielo.

De pensarte le doy la ventaja a los demonios para que me tienten con la seguridad de que voy a caer en el averno. Activas mi pecado capital. Vuelo directo a mis bajos instintos. Me condenas.

pensarte 5El agua sabe a vino, el sonido de la lluvia se vuelve mar y marea. La noche se hace más corta y la luz de luna niquela los charcos de deseo que se desbordan en las fosas de mi lujuria.

De pensarte imagino un sinfín de posibilidades y casi todas terminan dentro de ti… otras fuera, pero siempre en ti. Mis sueños se empapan, mis sabanas te mimetizan y despierto empuñándolas y apretándolas con mis piernas.

De pensarte se desequilibra mi balanza química, haciendo que mis neurotransmisores activen todos mis sentidos hacia el placer, sin embargo, al final; no es más que mi imaginación, la misma que juega a tu favor.

Hasta aquel día en que las sabanas realmente sean tú.

Pensarte 6Hasta el momento en que, aquello que siento recorrer desde mi cuello a mi entrepierna sean verdaderamente tus manos.

Hasta que seas tú quien muerda mis labios para asirte de ellos como si de un barranco se tratase.

Hasta que eso no pase, no me cansare de pensarte… aun si no llega a pasar.

 

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Suicidio Memorable

Es la oportunidad perfecta para perder la vida, ahora que nos hemos perdido entre una multitud de dudas.

En soledad, el ruido en mi cabeza se fortifica y; la oscuridad que dejó tu ausencia se come las luces destellantes de tus recuerdos.

Es el momento idóneo para encontrar la muerte, para segar lo poco que quedó de mí en ti.

IMG_4357 Subida

Trato de encontrar palabras en tus labios que se dirijan a mis oídos, sin embargo; todo lo que llega son monosílabos sin emociones, señales sin sentidos y miradas sin compás.

Es el tiempo adecuado para encontrarme, borrarme de tu historia estrujando mi existencia con el pulgar mojado de saliva.

Te volviste intocable, inalcanzable. Culpa mía y de mi cobardía no decidir seguirte al abismo, que es tu ser. Aquel abismo lleno de colores, laberintos y dragones. ¿Qué culpa puedes tener tú de no querer abrirme las puertas de la luna? Pude haberme ido contigo en un viaje sin regreso y rechacé el boleto… No, lo tire.

Desapareceré de tu conciencia, me haré maldición oculta en islas desoladas. Seré ciudad hundida en el mar profundo de tus recuerdos. Pompeya en llamas sin dejar cenizas. Fenix que muere y no resurge.

Seré suicida en tus pensamientos, inexistente en tu pasado, improbable en tu futuro.

Pondré todas mis fuerzas para que logres olvidarme, aunque tengo toda la confianza de que tú, puedes hacerlo sola.

Aún me olvides, mi suicidio en tu mente será memorable.

Fotografía: Ramón Guerrero
Modelo: Nathaly Díaz

Lagrimas de recuerdo, cartas del ayer.

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Allí estaba, en aquella silla plástica, con su caminador a un lado y la pierna terca subida sobre un cojín.

Miraba el juego de béisbol con el volumen que a duras penas se podía escuchar.

Mi viejo, fuerte aun, de manos gruesas y orejas grandes, con mirada triste.

Aquel que me decía de pequeño “Deja de ser tan pendejo”

-Sion Papá. Le dije, y con un abrazo acerque sus canas a mi pecho.

-Bendición mijo. Dijo.

-Tengo algo que quiero que escuche.

-¿Si? Deja ver, ¿que es?

Preguntó con mucha curiosidad sin dejar de ver la tele.

-Es una canción muy vieja, que tal vez usted conozca.

Busqué en mi celular tratando de recordar parte del nombre de la canción y con un toque empezó a sonar una melodía que, aunque para mi edad es arcaica, suena extrañamente melancólica.

Cuando aquel cantante comenzó su interpretación, no llevaba ni cinco palabras cuando mi viejo comenzó a tararear mientras decía “Sí, sí la conozco” entre cada frase.

Entonces vi que sus ojos se inundaron de recuerdos y brillaron como cuando recuerdas un momento hermoso que habías olvidado, canto la canción entre tarareos.

Mi abuelo de voz tosca y carraspeada trataba de entonar aquella bella poesía  cantada por un artista olvidado para la mayoría de la población Dominicana.

“En un cofre de finísima madera,

y cubiertas por el polvo del olvido,

hay dos cartas de amor, las dos primeras;

que hace seis años para ti escribiera”

Al comenzar la segunda estrofa me miró como queriendo compartir sus memorias conmigo. Los recuerdos de un hombre de experiencia bélica, fuerte; quien luchó quizás para sacar a su familia adelante pensando que hacía lo correcto, y tal vez lo hacía; en aquella intervención norteamericana del 1965.

-Yo estaba un muchachon cuando eso sonaba en mis tiempos. Sonrió.

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Fotografía: Ramón Guerrero (Mi Viejo)
Canon T3i
18-55mm,
125-5.6

Canción: Cartas y Lágrimas (Sin referencia en la web)

Artista: Fernando Casado

“Agradecimiento especial a Hanoy Castellanos Mora, por compartir esa música tan nuestra”