Frío Verano

Es que no tendría ni que decirlo. Debiste saberlo. Tu piel debió estremecerse, tus nervios debieron estar tensos y tus latidos acelerados; tus pensamientos debieron imaginarlo; así como pasó conmigo.

Y es que si lo digo pierde la magia y si no lo digo no pasa.

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¿Qué pasó con el hombre que eras? el hombre que me miraba y sus ojos me decían “Acércate” o “Quítate la ropa”

¿Qué pasó con tus travesuras, que fue de tus ganas?

Yo ardo sola, me quemo y me dejas quemarme.

Tu pasión se marchitó, tus deseos te abandonaron… O quizás no, quizás soy yo.

Tal Vez la llama se apagó porque ya no arde por mí. ¿Entonces qué haces aún aquí, en este frío?… Si estás esperando que también en mí se apague el fuego, entonces quédate, así veremos juntos como mi sol se oculta en el horizonte y en mi alma llega el otoño.

pasion

Cada día que pasa siento que es un día perdido, un tiempo que pudimos estar unidos y ya no será.

Sentir que la vida se va lentamente sin aprovechar nuestros mejores momentos; en los que podemos coger en la sala, en la cocina y en el baño en un mismo día.

Sentir que desperdicias momentos al lado de una persona con que quisieras disfrutarlos.

Sólo espero que si el verano llega nuevamente para mí, no quieras venir a tomar el sol en mi playa, porque desde el día en que me apague para ti, un eclipse con mi nombre estará sobre tu cuerpo.

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!Diablos¡ ¿Por que no se calla hasta que yo dejé de disfrutar mi orgasmo? Al menos sus labios son sexys.

¿Es necesario comenzar a charlar inmediato acaba el sexo?

Aún mis oídos están absortos entre el clímax y la realidad, ni siquiera te estoy escuchando parlotear del todo, sólo escucho murmullos. Al menos me gusta verte pasear desnudo por mi habitación.

– ¿Ya te vas? _Pregunté, con todas las ganas de que dijera que si.

– Ya veo. Quieres que me quede.

Mierda, creo que mal interpretó mi pregunta.

– Pero tienes que trabajar, ¿No?

– Lamentablemente, si; pero puedo venir después que termine si quieres. _ Dijo, mientras subía el cierre de su pantalon que llegaba casi hasta su marcado abdomen.

– !No¡ Digo, iré donde mi madre hoy asi que no estaré en casa.

– Esta bien, te veré mañana. _ Acomodó su corbata y se dirigió a la puerta.

– Quizas. _ Dije, pensando: Ojalá que no.

– Adiós.

La gente pensaría que estoy loca, que soy bipolar o que no sé lo que quiero. Aunque quizás las dos primeras sí sean verdad, en realidad, más que saber lo que quiero, sé lo que no quiero.

Jhona es el tipo de hombre que “Cualquier” mujer querría para su vida; tiene un cuerpo magnífico, un buen trabajo, tiene una profesión y para colmo coge muy bien, pero no soy cualquier mujer y no quiero a nadie para mi vida más que a mi.

Con él disfruto los momentos que compartimos, algo más que un par de días a la semana; cenamos, nos besamos y cogemos. Duerme en mi cama y se va. Gracias al cielo que se va.

¿Si lo quiero? Claro, es un buen tipo, somos buenos amigos. Pero no es mi pareja. Ni él, ni Víctor, tampoco Ana. Soy felizmente soltera.

Y no, no soy puta, ni fácil y menos lesbiana… Soy yo y nada mas. Dejen de etiquetar a la gente.

Eso es lo que no quiero, etiquetarme, ser alguien a la que la gente llame por un nombre que no sea el mío.

Que no me quiera casar, que no tenga una pareja, que no quiera hijos aún cuando tengo 27 años no me asigna una etiqueta, no me da un nombre ante la sociedad ni me incluye en un sub-grupo. Esas son decisiones que yo he tomado y no significa que eso de el derecho a otros de etiquetarme.

Víctor es casado, no me meto en su vida. Es inteligente y honesto… Al menos conmigo. Nos vemos rara vez, pero siempre que nos vemos es agradable.

Ana fue mi compañera de cuarto mientras estudiaba en la Universidad, con ella experimente mi sexualidad y conocí cosas que muy pocos hombres han podido descubrir y que los dedos de Ana conocen a la perfección.

¿Le hago mal a alguien para que otro me juzgue como “Mala”? Claro, sin mencionar a los religiosos, tienen sus razones, como Jhona, que es siervo de algún Dios y… ¿Como se dice? Ah, fornica conmigo.

Y es que no les pido su aceptación ni necesito el respeto de los demás… Pero traten sólo de no hacer lo que no les gustaría que otro les hiciera, como llamarlos por lo que creo que son… Idiotas.

Bueno, debería dejar de tocarme y después de este cigarrillo darme un baño e irme a trabajar.

Al fin y al cabo soy una persona “normal” y debo pagar mis necesidades básicas, con o sin etiquetas.

Dulce de Leche

Y me miró coqueta… a drede.

Sabe cuánto la admiro y aún más cuanto la deseo.

Su piel color Dulce de Leche, y sus labios sabor miel son ínfimos vicios delante de lo mágico detrás de su sonrisa.

Sus manos suaves, su aliento fresco.

Derritiendome dentro de su boca y respirando sólo por que es necesario, siento que besarla es como dar vida a mi espíritu.

En sus piernas se encuentra un mundo diferente, el cálido esplendor de sus muslos al aire libre y la fiereza de su caminar hace temblar la tierra con cada paso.

Para ella quizás sólo sea alguien especial en su vida, alguien quien le dice lo que piensa y lo que siente.

Para mí ella es la que enciende mis inciensos, la que despierta mi lujuria con una ternura única. La que con su fragancia hace que mis sueños sean felices.

Quizás no esté enamorada de mi, no me importa, aún cuando la ame como mujer. 

Que decir si es alguien a quien admiro y la admiración es el primer paso para adorar a alguien.

Fuerte, humilde, sensible y con temple, es la clase de mujer que encuentras una entre cien… No quisiera contar más.

Por que viviría una eternidad con su calor… Por que la pasión que guarda su cuerpo es suficiente para quemar toda una vida de deseos.

Sincera, valiente.

Una mujer sin desperdicios. ¿Defectos? Si, como todos… Pero, ¿quien mira defectos cuando tienes perfección en un beso enardecido?

Yo me doy cuenta que no será fácil.

Ahora no podría hacer más.

No podría dar lo que quisiera.

De mi no depende el destino.

Y aún así no me daré por vencido.

Algo mas que sexo.

¿Aun te da vueltas en la cabeza? ¿Aún lo dudas?

¿Cuántas veces tendré que decírtelo? NO-ES-SOLO-SEXO

nalgas

Imagino cuantas veces lo habrás escuchado ya, pero en mi caso tengo pruebas y razones ilógicamente creíbles para sostener mi argumento.

¿Recuerdas el día que nos conocimos? Por que yo no, siento que siempre te he conocido, tus gestos, tus señas, tu loca carcajada.

No soy bueno recordando cosas, sin embargo me pasan por la mente imágenes de momentos en que hemos coincidido en algún lugar: tocando tus manos sin mirarte, los besos robados, tu miedo para con mis impulsos de ponerte contra una pared de aquel vacío pasillo y mirarte a los ojos segundos antes de besarte como si de tu boca exhalaras el secreto de la vida.

Toqueteos, tus nalgas, mis erecciones y tus faldas…mis caprichos y tus juegos mentales; nuestras conversaciones, tus muecas y mis mordidas.

Sí, no negare que cogerte es uno de mis anhelos, sin embargo no el único, y quizás no el más importante de ellos; si así fuera no atesorara en mi memoria los secretos de nuestros encuentros furtivos que a besos apagamos encendiendo los demonios de los dos.

Sabes cuánto me gusta tu mirada, estas más que convencida que haces mi mente débil y caigo en tus abismos por mi propio impulso, Te aprovechas de que controlas mi lujuria a tu antojo y yo conozco de ti unos cuantos puntos débiles…aun así tienes muy claro que no es amor, sabes que somos nada y al mismo tiempo cuánto somos; la suma de tú y yo es un resultado misterioso e interesante.

¿Aun crees que es solo sexo? Si es así, dime ¿Porque aún no cogemos?

Reciprocidad 0

Gestos, besos robados, miradas, suspiros.

No serian nada, no tendrían ningún significado, solo serían eso…cosas; a menos que alguien más las tomara para sí haciéndolas suyas.

reciproco

¿En qué me convierto yo cuando todo lo que hago para ti es simplemente humo tenue que se esparce con rapidez en el espacio?

Dejaste de sonreír a mis bromas, mis señales son movimientos vanos, mis sonrisas solitarias no son correspondidas más que con un forzado desplazamiento de tu comisura derecha.

¿Qué paso? ¿Cuándo me quede queriendo solo?

¿Cuándo acabaron tus miradas coquetas?

¿Cuándo dejaste de reír con mis ocurrencias?

¿Cuándo dejaron tus mejillas de sonrojarse al darse cuenta de que con deseo te observaba?

Y no tengo más opciones que hacer nada, ni me atrevería a cuestionarte sobre el porqué.

No fuimos más que una aventura a medias, una fantasía que no encontró puerto y quedo varada en medio de un mar olvidado. Fuimos besos ardientes, fuimos capricho de lascivia, secreto brillante entre sombras.

Para ti, que eres heroína para mis labios, ya fui y no soy más.

Para mí, que fui tu travesura picara, eres y siempre serás.

Estas ganas quedan huérfanas de alguien que las reciba. Se rebosara mi lujuria por tener inspiración de una musa que se aleja.

Este deseo no lo quiero, no lo pedí y aun así te anhelo.

¿Qué más soledad que sentir por alguien que poco a poco deja de sentir por ti?