La Misma Luna

“Con la misma mirada con la que tuve la suerte de conocerla, me esperaba”

luna

Su rostro mas bello que nunca y con una sonrisa de sorpresa me recibió, con un abrazo que extrañaba.

Era ella, la luna, mi luna…no mia por que me pertenece, sino todo lo contrario. Ella se había quedado con muchas partes de mi: Algo de mis energías, parte de mis pensamientos y unos trozos de mi alma se habían esparcido por la faz de su superficie.

Su cara de niña, su luz reluciente y su voz de viento suave, trajo a mi mente hermosos recuerdos.

Desde su cielo me hablo de sus tristezas, desde mi tierra le hable de mis temores…la luna y el lobo hablaron por horas como si fuera la primera vez, como si no hubiese habido tantas noches nubladas que los separaron.

Ella menciono sus conquistas y el susurro sus derrotas, entonces el lobo la vio tan cerca que intento acercarse e intentar tocarla…pero como todo, eso tampoco había cambiado, al final ella seguía estando en su cielo y el lobo condenado a la tierra.

Era la misma luna, hermosa, tan distante y tan cercana; cuidando sus heridas y las heridas que un lobo lunático pudiese causar, el lobo que había tratado de alcanzarla otras veces en noches equivocadas. Pero esta vez; aunque la noche era perfecta y su luz era mas brillante, aun cuando el lobo la miraba con ternura y guardaba sus garras para rozar con suavidad sus energías; la luna dijo no.

Entonces el lobo comprendió que siempre la iba a sentir cerca pero, quizás, nunca podrá alcanzarla.

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Cruces Olvidadas.

En aquel campo llamado santo por los vivos que esperan la redención de sus seres perdidos, se pueden observar, si se quiere; detalles que ennegrecen los pensamientos.

Hierva mala que trepa por las cruces olvidadas, cruces en las que el tiempo y el descuido ha dejado sin nombres ni epitafio. Flores marchitas que dejan su huella otoñal haciendo saber que ha sido abandonada y que quizás nadie más vuelva a encontrar el lugar de descanso de aquellos huesos inertes.

No cabe en mí pensar que alguien pueda ser olvidado sin más, aunque dejar de visitar una tumba no quiere decir que se borró de la memoria el recuerdo de aquel extinto.

Y es que cada uno pasa por la vida, y esta, solo es un pestañeo. Cada uno vera como la generación venidera los irá reemplazando. Cada niño que nace será un infante, un adolescente, un joven, un adulto y un anciano que hará las cosas que tú no pudiste hacer o quizás cosas que ya tú habrás hecho. Pero es lo más seguro en la vida; moriremos.

Antes de ese día podemos hacer tantas cosas, y es que uno de los objetivos debería ser tratar de no ser olvidados por la gente que conoció tu existencia. Dejar una huella, una marca en aquellos que coincidieron en tu camino mientras sentías.

Creo en el alma y en la energía que nos rodea y que viene de la naturaleza y va de vuelta a ella, esa energía está conectada con cada uno de nosotros.

Por lo tanto, aunque sea cremado, aunque se pierda mi cuerpo exánime o mi cruz sea olvidada y de ella se borre mi nombre, mi alma será feliz porque viviré en los recuerdos de quienes me amaron y de quienes una estela de mi existencia deje plasmada, en sus corazones y en sus pensamientos.

Aún así

Aunasidemispasiones

A pesar del vasto rastro verde de naturaleza infinita, llena de vida; en lo alto de aquella loma que resguardaba un espíritu de pureza en sus aires.

Aún cuando las flores más hermosas podían sentirse con solo estirarse un poco y  oler su esencia.

Aún con aquellos sonidos de aves en hábitat natural, trinando felices.

Aún así, tus ojos tomaron mi mirada para sí.

Aún así, tu cabello fue más interesante.

Aún así, tu voz acallaba los trinos de las aves.

Aún así, tu fragancia es más pura que la flora.

Aún así, tú fuiste más vasta que el horizonte y en ti encontré más naturaleza que en la tierra.

Aún así, me atreví y sentí que falle.

Aún así quede complacido y quise aprovechar cada momento que estuve contigo.

Ver mi intención colgando de tu cuello, ver tu rostro al saber que te quiero.

Valió la pena el haber intentado con la mínima intención de quien busca hacer algo que siente, por el miedo de hacer daño.