Suicidio Memorable

Es la oportunidad perfecta para perder la vida, ahora que nos hemos perdido entre una multitud de dudas.

En soledad, el ruido en mi cabeza se fortifica y; la oscuridad que dejó tu ausencia se come las luces destellantes de tus recuerdos.

Es el momento idóneo para encontrar la muerte, para segar lo poco que quedó de mí en ti.

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Trato de encontrar palabras en tus labios que se dirijan a mis oídos, sin embargo; todo lo que llega son monosílabos sin emociones, señales sin sentidos y miradas sin compás.

Es el tiempo adecuado para encontrarme, borrarme de tu historia estrujando mi existencia con el pulgar mojado de saliva.

Te volviste intocable, inalcanzable. Culpa mía y de mi cobardía no decidir seguirte al abismo, que es tu ser. Aquel abismo lleno de colores, laberintos y dragones. ¿Qué culpa puedes tener tú de no querer abrirme las puertas de la luna? Pude haberme ido contigo en un viaje sin regreso y rechacé el boleto… No, lo tire.

Desapareceré de tu conciencia, me haré maldición oculta en islas desoladas. Seré ciudad hundida en el mar profundo de tus recuerdos. Pompeya en llamas sin dejar cenizas. Fenix que muere y no resurge.

Seré suicida en tus pensamientos, inexistente en tu pasado, improbable en tu futuro.

Pondré todas mis fuerzas para que logres olvidarme, aunque tengo toda la confianza de que tú, puedes hacerlo sola.

Aún me olvides, mi suicidio en tu mente será memorable.

Fotografía: Ramón Guerrero
Modelo: Nathaly Díaz
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Cruces Olvidadas.

En aquel campo llamado santo por los vivos que esperan la redención de sus seres perdidos, se pueden observar, si se quiere; detalles que ennegrecen los pensamientos.

Hierva mala que trepa por las cruces olvidadas, cruces en las que el tiempo y el descuido ha dejado sin nombres ni epitafio. Flores marchitas que dejan su huella otoñal haciendo saber que ha sido abandonada y que quizás nadie más vuelva a encontrar el lugar de descanso de aquellos huesos inertes.

No cabe en mí pensar que alguien pueda ser olvidado sin más, aunque dejar de visitar una tumba no quiere decir que se borró de la memoria el recuerdo de aquel extinto.

Y es que cada uno pasa por la vida, y esta, solo es un pestañeo. Cada uno vera como la generación venidera los irá reemplazando. Cada niño que nace será un infante, un adolescente, un joven, un adulto y un anciano que hará las cosas que tú no pudiste hacer o quizás cosas que ya tú habrás hecho. Pero es lo más seguro en la vida; moriremos.

Antes de ese día podemos hacer tantas cosas, y es que uno de los objetivos debería ser tratar de no ser olvidados por la gente que conoció tu existencia. Dejar una huella, una marca en aquellos que coincidieron en tu camino mientras sentías.

Creo en el alma y en la energía que nos rodea y que viene de la naturaleza y va de vuelta a ella, esa energía está conectada con cada uno de nosotros.

Por lo tanto, aunque sea cremado, aunque se pierda mi cuerpo exánime o mi cruz sea olvidada y de ella se borre mi nombre, mi alma será feliz porque viviré en los recuerdos de quienes me amaron y de quienes una estela de mi existencia deje plasmada, en sus corazones y en sus pensamientos.