Después del Tono

Un vino tinto, dos copas y con poca ropa. Así me esperaría esta vez.
Que combinación tan perfecta.

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Un vino tinto, dos copas y con poca ropa. Así me esperaría esta vez.

Que combinación tan perfecta.

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El sol caía lentamente en el horizonte, podía verlo desde donde estaba; una monocromática y aburrida oficina. Sillas, mesas y escritorios no deberían ser más importantes que esta noche.

Tres llamadas sin respuesta, dos mensajes de voz en mi bandeja y una mujer esperando en un departamento, con labios carmesí y lujuria bien afilada.

Pude imaginar su rostro al contestar mi llamada. Ya era tarde, la luna compartía su luz en las calles mojadas por la llovizna.

Con una voz apacible, a pesar de estar esperando, preguntó por mi llegada, pero no fue la respuesta que esperaba. Mi negativa por razones de negocios no la saciaba. No era de su incumbencia mi trabajo, ni mis negocios, mucho menos mis jefes; a ella solo le importaba mi compañía, mi cuerpo y mi sexo.

Aun así no discutió, no se exaltó, ni siquiera subía la voz…solo colgó tras decir: Descuida.

Quede escuchando el tono de la línea unos segundos antes de mirar mi celular y reaccionar; darme cuenta de que había desperdiciado la noche, la lluvia y la luna; junto con el vino, las copas y su ausencia de ropas.

Y ahí estaba, sentada, tan borracha como tranquila.

Mirando la luna por la ventana y pensando en ella misma.

Era la segunda vez que la dejaba esperando y sabía que era la última vez que me esperaría.

Dejo la Copa en el piso y abrió su agenda rayando con premura sus hojas…ahora tenía tiempo libre pero no era para malgastarlo conmigo.

 

La Lluvia Morena

lalluviamorenademispasionesCon mis cejas empapadas de aquellas gotas que mojaban de manera aleatoria lo que se interpusiera entre ellas y el suelo, mire hacia arriba cansado de correr en vano para esquivarlas…

Mientras todos huían de aquella agua como si fuese fuego, yo me detuve a contemplarla.

Veía como venían hacia mi sus ovaladas gotas y la melancolía alcanzó a llegar con cada una de ellas.

Comencé a verte entre las negras nubes, aquella piel morena que tanto deseaba. Y la lluvia cambio de color, y era el tuyo…piel de azúcar y melao que endulzaba mi cuerpo sin hastiar mi paladar.

Me hiso recordar cuando te conocí, cuando te mire y de tu mirada me enamore…aquella lluvia era cómplice de mis recuerdos, que me hacían plañir por solo poder pensar en el aroma de tu cuerpo.

Necesito verte, ven mátame…deseo besarte aunque me de diabetes, dulce sabor de la india aquella, de la cual solo veía el reflejo en aquella lluvia morena.