Búsqueda Inconsciente

La naturaleza humana nos hace querer buscar alguien con quien compartir nuestra existencia.

Casi nos obliga, de forma inconsciente, a tratar de conectar con alguien. Vamos de la casa al trabajo pensando, muchas veces, si encontraremos a esa persona este día o pensando en alguien a quien ya encontramos; este o no con nosotros.

Cada uno de nosotros, gracias a la diversidad, busca a su manera y busca cualidades diferentes. Mientras muchos buscan el amor de sus vidas, otros buscan el amor de una noche, sin embargo… nunca se sabe que te vas a encontrar.

Pareja JugandoLa gente lucha en contra de la soledad, al menos la mayoría. Buscamos miradas que son directas, sonrisas devueltas, coqueteos correspondidos o, un roce de manos en el que se crucen los meñiques.

Claro está que, para que la búsqueda sea más fácil, la gente tiene preferencias y cánones. Normalmente se enfocan en encontrar personas con un fenotipo agradable para sí o para una mayoría.

Pero ¿Qué es lo que en realidad importa? ¿Buscar a alguien para matar la soledad o encontrar un ser que nos haga compañía? ¿Es lo mismo?

¿Que nos hace sentir solos? Quizás nos hemos preguntado esto en algún momento. Es posible que la incapacidad de compartir con alguien mis intimidades, miedos, cualidades y des virtudes, sea la causante de ese sentimiento.

KissCreo que a veces el problema es que buscamos a alguien, pero con el plan incorrecto:

Buscamos alguien que nos escuche, pero no ponemos atención a lo que dice.

Buscamos alguien que nos ame sin tapujos, pero nos da miedo entregarnos por completo.

Deberíamos buscar alguien con el que disfrutemos, más que el hecho de que hizo el café, amemos compartir aquel momento agradable sentados en la mesa.

Deberíamos buscar a esa persona que, aunque no les gusten nuestros chistes, los escuche y sonría por lo idiota que somos.

Esa persona a la que nuestra seriedad o informalidad le parezcan interesantes. Con quien crear lenguajes propios, señales privadas; quien te invente nombres.

Pareja compañia

Jugar a las almohadas, quien te agarra la nariz y corre porque sabe que odias que lo hagan; quien cree en ti y en lo que deseas. Alguien que se apasione por lo que hace y no se detenga hasta conseguir lo que quiere compartiéndolo contigo. Alguien que quiera que estés ahí y por quien te quedarías, aun no te lo pidiera.

Alguien que se quede a escuchar mientras cantas tus canciones favoritas, aquella persona que sonría al verte sonriendo a la luna. Ese desorden que te besa y desapareces. El caos que remueve de ti los frutos y te hace tambalear.

Encuentra a quien te toque y deba secarte. Esa persona que te provoca orgasmos. Busca a ese elemento que falta en tu tabla periódica, aquello que hace real tu alquimia creando del bronce, oro y; que resucite con tu voz en cada gemido.

Si encuentras algún ente de estos vívelo, cuídalo y respétalo. Que importa cuánto dure. No hay personas equivocadas… Hay personas vividas, recuerdos compartidos e historias que contar… o callar.

Encontrar a quien sin decir nada lo es todo.

Combatir a la soledad es una lucha constante, no te rindas. Ese deseo de compartir quienes somos con alguien más está en nuestros genes.

Un consejo:

Sé Tú

Anuncios

¿Ser o no ser?

¿Es esa la cuestión?

O es lo importante saber la capacidad de un ser respecto a su forma de ser.

¿Cómo eres, de qué manera estas desarrollando tu existencia?

IMG_7348 publicada

Pues no es difícil para la mayoría responder la pregunta de si ser o no ser, pero casi nadie sabe cómo ser lo que es.

En este punto, en lo que a mí respecta, somos lo que hacemos…las decisiones que tomamos (Siempre lo he dicho) por tanto la cuestión es: que no quisiera ser (Hacer) para poder ser quien quiero.

Pues no quisiera ser uno de esos que conspiran contra los demás. De esos que diciendo ser tus amigos o compañeros hacen cosas a tus espaldas que te afectaran directamente, sin antes advertirte, siendo hipócritas.

No me gustaría ser de aquellos que, por su inseguridad, tratan de hacerse fuerte a costa de humillar a otros. Esos que siempre tienen una crítica destructiva en la punta de sus lenguas, o un sarcasmo de mal gusto. Esas son personas toxicas.

No desearía ser de aquellos que su energía es densa y áspera, de pensamientos negativos donde nadie llegara nunca a lograr nada porque todo esta jodido, si miras bien; hay dos posibilidades, o él se ve o esta bien jodido, o no quiere que nadie más progrese. Esas personas son negativas.

Odiaría ser de esas personas que toman un pensamiento inculcado, aprendido o memorizado y se lo graban en la mente en forma de relieve, para que no se borre; y no dejan que otro pensamiento quepa en su cabeza. Esos que se encierran, que bloquean todo lo que ellos no desean entender. Esos que sus opiniones son las más importantes, sus ideas las más creativas y sus palabras las más fuertes. Esos fanáticos de ellos mismos que se sostienen de un ente o institución para decir que tienen la razón. Estos son ignorantes.

¿Qué es más importante para ti? ¿El quien eres o el cómo eres?

Pues esto es lo que pienso:

El ser o no ser, por sí solo no define a una persona, sin embargo; el ser y el cómo ser es lo que hace de nuestra existencia algo más que un “estar ahí”, nos da un significado y nos da un nivel de humanidad.

Ante todo somos eso, humanos, y el cómo somos con los demás nos hará alguien para quienes nos rodean y nos dará una identidad.

Yo soy Ramón A. Guerrero, y trato de no ser hipócrita, toxico, negativo o ignorante para poder ser un mejor humano.

Fotografía: Ramón Guerrero

Modelo: Ámbar Castillo

Pequeña princesa, gran maestra.

Hace un tiempo me di cuenta que podemos aprender grandes cosas de nuestro vivir diario, incluso de los más pequeños.

Después de que Siarah terminó de cenar, puso su platito favorito en una mesita cerca del mueble, yo estaba sentada allí y cuando fui a levantarme, sin querer, lo tire al piso y se rompió en varios pedazos.

princesa

Ella se volteó y vio su plato en el suelo, roto, y casi rompe a llorar; pero cuando vio que yo estaba sin saber dónde poner la cara o que hacer, dejó que me acercara y me abrazó, estiró sus brazos y me hizo levantarla.

Con sus ojitos brillosos por las lágrimas que se acercaban, me miró y me dijo: ¡Mami, te perdono! y me abrazó fuerte.

Esta acción tan sencilla de parte de una niña de 4 años, me hizo darme cuenta cómo somos los seres humanos cuando somos niños, y lo diferente que somos cuando nos hacemos adultos. Cuánto nos cuesta perdonar, y lo fácil que es para los niños dejar todo atrás y seguir como si nada sucedió. Hoy, mi hija de 4 años me dio una gran lección.

Historia contada por Genesis Ruiz (Paráfrasis)

“Gracias Reina de Picas