Mi Credo

Como consecuencia de las muchas veces que la gente me pregunta sobre mi preferencia religiosa he decidido contemplar este tema personal en este artículo.

credo2

Antes que nada quiero expresar que veo el mundo con el ojo de un relojero; cada persona es una pieza de un gran reloj; cada una sirve para algo que, quizás; otras no. Cada quien tiene una función, pero lo mejor de todo es que cada pieza es única.

Así como son nuestros sentidos es la forma de pensar de las personas. Para la vista no hay otra cosa que exista si no la luz; los colores, formas, contornos…luces y sombras. Seria todo lo contrario al tacto, el mismo solo conoce lo palpable, ignorando todo lo que no esté pegado a él. Conoce un mundo casi plano, donde las cosas solo existen cuando pueden tocarse.

Los sentidos del olfato y el oído son aún más etéreos, solo existe para ellos lo invisible, los olores y el sonido respectivamente, cosas que; aunque no puedan tocarse ni verse son tan reales que pueden hacer sentir a nuestro cuerpo una inmensidad de sensaciones (Muchos dirán que así es dios)

Para finalizar con esta metáfora está el gusto; y este es como dice su nombre, depende más que de sus características, del gusto de la persona misma.

Cada persona piensa diferente sobre cada tema y todo de acuerdo a su punto de vista y/o su conveniencia.

En mi caso, el tema religioso es un tanto cuestionable. Así como el sentido del gusto, cada persona busca lo que le gusta o lo que está acostumbrado a ver y se hace parte de su vida aquella elección. Muchas veces el problema está en el vicio de aquel sabor que conoces y te abstienes de buscar un sabor que te haga sentir más tú.

Dejemos las comparaciones. Es simple, no pertenezco a ninguna religión:

  • No soy católico (Aunque tienen una organización increíble)
  • No soy adventista (Al menos estos son muy estudiosos de su doctrina)
  • No soy evangélico (Con mucha ignorancia dentro de sus feligreses, fervientes sin tacto en muchos casos)
  • No soy mormón (No sé mucho de estos, pero son económicamente poderosos)
  • No soy hinduista (Me agrada la forma en que tratan con la energía y la humanidad)
  • No soy Gnóstico (Aunque sus doctrinas son interesantes)
  • No soy budista (Pero su filosofía es una de las que más me agradan)
  • No soy ateo (Para algunos pocos se vuelve una religión mas)

En conversaciones con amistades de cualquier religión sale a relucir la pregunta ¿No crees en Dios? Y mi respuesta siempre será: “No de la forma que la mayoría cree en un dios”

Pertenecí por 3 años a una congregación religiosa donde, como estoy acostumbrado a hacer, me destaque por la entrega que me propuse tener, pero; a diferencia de la mayoría de mis compañeros de culto yo si tenía dudas, preguntas y contradicciones a las que le buscaba otra respuesta que no fuera: “Porque dios así lo quiso”

Mi búsqueda, mis perdidas, mis fallos, mis aciertos…el camino recorrido, son culpables de lo que creo hoy en día.

¿En que creo yo entonces?

Humanismo
Una sola raza

Muchos lo llaman Naturalismo, filantropía o humanismo; pero como todo en extremo hace daño tomo mi razonamiento humano y mis sentidos como base para creer en varias cosas, que aun sin explicación para muchos, para mi si existen y son causantes de cada pausa o movimientos en el universo.

Creo en mí, en mi mejoramiento como ente social y humano; creo en los demás de igual manera. Solo nosotros somos culpables de la situación que nos rodea y cada una de nuestras decisiones trae su consecuencia y repercusiones, esto es lo que mueve al mundo.

¿Quién o que es “dios” para mí?

Una pregunta ¿Alguno de ustedes ha sentido esa energía que nos da fuerza cuando alguien cree en nosotros y aceptamos como verdadero el hecho de que podemos lograr algo que nos propusimos?

Esa energía que nos mueve, que nos hace decir sí o no.

Eso que nos hace atrevernos a intentarlo, a hacer algo bueno por nosotros o por los demás; hacer lo que creemos correcto cuando reconocemos que todos somos humanos y que venimos de la misma cadena de ADN y por tanto deberíamos cuidarnos el uno al otro.

Eso es para mí lo que las religiones le llaman “dios”

La bondad

El altruismo

La empatía

La humildad

Cosas que tampoco son palpables, pero, son más reales que muchas personas.

Siempre he tratado de ser muy tolerante respecto al punto de vista de los demás sobre lo que sea. He tenido la dicha de conocer personas de toda índole, desde drogadictos hasta importantes personas de negocio y en ambos casos el respeto al tratarlos fue igual.

Tengo muchas amistades y conocidos que son gays, lesbianas, católicos, evangélicos, ateos y quien sabe que más preferencias sexuales o religión tengan. Eso a mí no me importa. Lo que si me importa es lo real que esa persona sea con ella misma y el trato que tenga hacia los demás.

Personas intolerantes e hipócritas (Que normalmente son ignorantes cerrados en una idea implantada sin ser razonada) son un mal para nuestra sociedad sin importar religión, preferencia sexual o raza.

Personas que son muy creyentes al momento de aceptar la homosexualidad como una opción más de la genética humana o la decisión de aborto en casos con extremas consecuencias a posteriori al parto; pero, no conocen más que unas ideas vagas de lo que es la religión que profesan o adaptan a sus vidas un 2% de lo que enseña su religion.

Para colmo esas mismas personas son peores humanos que las personas a las que juzgan y critican por como son y por lo que creen.

El humano que niega su propia naturaleza está muriendo por dentro, lo único que es válido mutar son esas energías negativas, esas decisiones que, a pesar de saber que muchas personas saldrán perjudicadas y heridas sin que valga la pena, son tomadas por narcisismo,  egolatría, envidia y maldad.

Nunca he querido que las personas que conozco dejen de creer en lo que creen, es parte de la vida creer en cosas diferentes, es lo que da matices y colores a nuestra coexistencia; pero, si esto nos daña como raza, entonces es preferible cortar los lazos religiosos.

La fe es verdadera, hay que creer en algo para tener fuerzas y seguir, para tener motivación y continuar. Mi fe está en el cambio, en el mejoramiento del yo. En ayudar, en compartir el dolor y avanzar.

Creo en nosotros como raza humana, si todos pensaran en el bien de los demás y no en el propio por encima de cualquier consecuencia ¿Crees que el mundo estuviese cómo está?

Si contestaras a esta pregunta basándote en una religión y no en tu razonamiento natural, entonces no tendrás la respuesta correcta.

Esto es en lo que creo.

Sharif – Mi Credo

Bendiciones.

Aquel joven de tez oscura

aqueljovendetezoscurademispasionesHoy (18 de diciembre, 2012), luego de salir de visitar a una amiga, tome un vehículo público, llamado “Concho” en mi país, para llegar a mi casa.

En la tercera parte del trayecto, un hombre con un joven a su lado, detuvo el auto con una señal que hizo al conductor.

El hombre se acerco al auto y le pidió un favor al “Chofer” del carro, que llevara al joven a Villa Mella que se había perdido; el joven salió detrás del hombre y esperando confirmación del chofer se subió dudoso al auto.

Tímido y recogido el muchacho no dijo palabra alguna hasta que el chofer dijo como afirmando ya lo que todos sabían:

– Entonces te perdiste muchacho

El chico asintió al no saber qué contestar, de pronto una lluvia de preguntas en orden de asiento comenzó a fluir: ¿De dónde vienes? ¿Adónde vas?, el joven no contesto hasta que le pregunte si tenía alguien a quien llamar para que se ubicara bien. Aquel joven de tez oscura, de patria haitiana, con nervios exaltados y ojos dudosos me miro y con la cabeza simplemente dijo que si…le pregunte el número y llame a quien me dijo, e pase mi celular y lo devolvió en seguida pues no se logro comunicar.

De pronto el joven se emociono y pidió al chofer que detuviese el carro pues ya conocía donde estaba, pidió parada en mi barrio y por cortesía me desmonte en el mismo lugar, entonces se rompió el hielo gracias a la confianza que le dio saber dónde estaba en aquel momento y sin preguntarme me comenzó a hablar de él.

Me dijo que venía de Bani, que allí ya no había trabajo para él recogiendo arroz, que llego a vivir con un primo a trabajar en algo que encuentre.

Cruzamos la calle después de un rato por culpa de los semáforos dañados que invaden los barrios marginados.

Mientras caminábamos pensé que podría aprender o que podía enseñar en aquella oportunidad de compartir un trozo de camino con aquel joven de tez oscura, al pisar la asera ya siguió con la confianza de hablar sin temor.

Le pregunte su nombre, me dijo que se llamaba Reymon.

– Vaya coincidencia, le dije, me llamo Ramón, que es tu nombre en español; el tuyo esta en ingles, ¿cómo se dice en creole?

Pregunte, refiriéndome a su idioma natal, una mezcla de francés con africano que se formo en los años en que su país fue colonia francesa, me contesto con unas palabras que ahora mismo no recuerdo aunque no eran tan difíciles de pronunciar.

Le hice la observación de la facilidad que tiene su pueblo de aprender varios idiomas y que envidio esa virtud. Le mencione también el esfuerzo que hacen los estudiantes que son haitianos para ser mejores profesionales pues la mayoría se destaca.

En todo lo que yo decía el confirmaba con un si, como el que piensa que las oportunidades hay que tomarlas con fuerza.

Llegamos al delta de asfalto que nos separaba, le di un buen apretón de manos, me dio las gracias y se despidió amablemente.

Aquel joven de tez oscura tenía algo que muchos de mis compatriotas dominicanos no tienen, un sentido de agradecimiento, porque en ese gracias no sentí que era a mi, mas bien fue a cada dominicano que le ayudo sin mirar su nacionalidad, si no, su raza, la raza humana.