¿Ser o no ser?

¿Es esa la cuestión?

O es lo importante saber la capacidad de un ser respecto a su forma de ser.

¿Cómo eres, de qué manera estas desarrollando tu existencia?

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Pues no es difícil para la mayoría responder la pregunta de si ser o no ser, pero casi nadie sabe cómo ser lo que es.

En este punto, en lo que a mí respecta, somos lo que hacemos…las decisiones que tomamos (Siempre lo he dicho) por tanto la cuestión es: que no quisiera ser (Hacer) para poder ser quien quiero.

Pues no quisiera ser uno de esos que conspiran contra los demás. De esos que diciendo ser tus amigos o compañeros hacen cosas a tus espaldas que te afectaran directamente, sin antes advertirte, siendo hipócritas.

No me gustaría ser de aquellos que, por su inseguridad, tratan de hacerse fuerte a costa de humillar a otros. Esos que siempre tienen una crítica destructiva en la punta de sus lenguas, o un sarcasmo de mal gusto. Esas son personas toxicas.

No desearía ser de aquellos que su energía es densa y áspera, de pensamientos negativos donde nadie llegara nunca a lograr nada porque todo esta jodido, si miras bien; hay dos posibilidades, o él se ve o esta bien jodido, o no quiere que nadie más progrese. Esas personas son negativas.

Odiaría ser de esas personas que toman un pensamiento inculcado, aprendido o memorizado y se lo graban en la mente en forma de relieve, para que no se borre; y no dejan que otro pensamiento quepa en su cabeza. Esos que se encierran, que bloquean todo lo que ellos no desean entender. Esos que sus opiniones son las más importantes, sus ideas las más creativas y sus palabras las más fuertes. Esos fanáticos de ellos mismos que se sostienen de un ente o institución para decir que tienen la razón. Estos son ignorantes.

¿Qué es más importante para ti? ¿El quien eres o el cómo eres?

Pues esto es lo que pienso:

El ser o no ser, por sí solo no define a una persona, sin embargo; el ser y el cómo ser es lo que hace de nuestra existencia algo más que un “estar ahí”, nos da un significado y nos da un nivel de humanidad.

Ante todo somos eso, humanos, y el cómo somos con los demás nos hará alguien para quienes nos rodean y nos dará una identidad.

Yo soy Ramón A. Guerrero, y trato de no ser hipócrita, toxico, negativo o ignorante para poder ser un mejor humano.

Fotografía: Ramón Guerrero

Modelo: Ámbar Castillo

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Recóndita Existencia

Un escritorio, papeles, una nota pegada a la computadora: en la pantalla hojas de cálculo, módulos de procesos y mucho trabajo.

Un escritorio, papeles, una nota pegada a la computadora: en la pantalla hojas de cálculo, módulos de procesos y mucho trabajo.

Mi celular a un lado, sin Internet y con la batería casi completamente cargada; al lado de este las llaves de casa, con llavero bien infantil.

Un cansancio de jueves con sabor a lunes, una molestia estomacal y una cabeza llena de ideas con alas, revoloteando en mi pensar.

Solo quería descansar los ojos de tanto ajetreo y monotonía por unos minutos.

Extraño que mi mente pensó en ver el mapa en el famoso navegador aquel y buscar mi posición en la tierra, comencé a verificar en cuanto tiempo me tomaba llegar de mi pequeño Santo Domingo a la gran Nueva Zelanda, a un Café de una ciudad que ya no recuerdo el nombre.

UniversoTransitando en el monitor sobre la tierra, como si fuese el ojo de dios, me percaté de que tan pequeño y diminuto es mi conocimiento sobre lo que existe en ella.

La mayoría de los hombres, nacen, crecen, se reproducen, sufren, se enamoran, mueren en el mismo lugar donde nacieron, en casos extremos hasta en el mismo sector, en la misma casa…

Somos un poco más de 7, 324, 782, 000 de personas en todo el planeta y no abarcamos ni el 10% de la superficie terrestre.

Pueblos, ciudades, islas, países y continentes; bosques, selvas, valles y montañas totalmente desconocidas; vistos por la estrecha y amarillista ventana del televisor.

Mientras movía el ratón del ordenador, me acercaba cada vez más a mi objetivo. Aleje la vista para tener un panorama más amplio de la línea trazada por el navegador web, allí estaba; mi planeta, en todo su esplendor.

Inmenso, hermoso, majestuoso; azul.

Busque, primero en mi memoria, la posición de Nueva Zelanda y mi cerebro automáticamente coloco la pantalla en aquella paradisíaca isla. Acerque en un punto aleatorio y solo era bosque, ríos, llanuras…solo al sur vi una ciudad; en la cual, encontré aquel Café de nombre extraño al que, según el programa, me llevaría 6 horas llegar si hipotéticamente tomara un avión y un automóvil.

planeta
Y yo aquí, en un rincón de América, en un país corrupto, vendido y abusado; en una ciudad de malos conductores, de falta de conciencia…de personas sin identidad; y para colmo en una oficina vestida de navidad conforme de tener al menos un trabajo, casa donde dormir, una esposa…una familia que me piensa.

Al menos eso tengo, sería lo único que me da valor a pesar de mi recóndita existencia en este inmenso pedazo de tierra.

Solo quisiera poder volar.