Sonreír de Nuevo

Sentado en aquella roca, mirando más allá del horizonte, donde una brisa fríamente mágica tocaba mi rostro.

Delante un precipicio hermoso terminado en praderas ante la falda de una cordillera y detrás, el camino a casa cruzando el otoño más colorido.

Y es donde te vi en mis sueños muchas veces.

En medio del precipicio, levitando cual fantasma aparecías desnuda ante mí, aunque no a mi alcance.

Me levantaba y trataba de estirar mis brazos para tocarte; decía tu nombre a voces para despertarte, pero no lograba mis intentos.

En un momento abriste los ojos y te posaste en el aire frente a mí, con un esplendor en tu cuerpo; un cuerpo de piernas hermosas y robustas, caderas anchas y cintura deseable.

Un cuerpo con senos afrodisíacos, con rostro exótico y ojos deslumbrantes.

Salía del canon de belleza implantado por la realidad, era mi sueño y aunque no era real el lugar donde nos encontrábamos ni la situación que vivíamos, tu cuerpo si lo era.

Te acercaste a mí así como cuando los dioses aparecían ante los débiles humanos, haciendo temblar mis piernas e imaginar tantas cosas bellas.

Tocaste tu cálida frente con la mía y mirándonos sonreímos y un vínculo hermoso se forjo entre nuestras almas.

precipicio

Prometimos querernos para siempre solo con una mirada.

Prometimos amarnos de la manera más extraña.

Algún día faltaré al encuentro, pero no dejare de quererte, algún día me quedaré sentado en la roca esperándote pero sé que no dejaras de amarme.

Y que es aquel sueño sino una metáfora de nuestra realidad.

He de dormir esperando aquel viaje que me lleva a ti en algunas de mis noches y despertaré con la esperanza de poder tocar mi frente con la tuya y sonreír de nuevo.

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Recóndita Existencia

Un escritorio, papeles, una nota pegada a la computadora: en la pantalla hojas de cálculo, módulos de procesos y mucho trabajo.

Un escritorio, papeles, una nota pegada a la computadora: en la pantalla hojas de cálculo, módulos de procesos y mucho trabajo.

Mi celular a un lado, sin Internet y con la batería casi completamente cargada; al lado de este las llaves de casa, con llavero bien infantil.

Un cansancio de jueves con sabor a lunes, una molestia estomacal y una cabeza llena de ideas con alas, revoloteando en mi pensar.

Solo quería descansar los ojos de tanto ajetreo y monotonía por unos minutos.

Extraño que mi mente pensó en ver el mapa en el famoso navegador aquel y buscar mi posición en la tierra, comencé a verificar en cuanto tiempo me tomaba llegar de mi pequeño Santo Domingo a la gran Nueva Zelanda, a un Café de una ciudad que ya no recuerdo el nombre.

UniversoTransitando en el monitor sobre la tierra, como si fuese el ojo de dios, me percaté de que tan pequeño y diminuto es mi conocimiento sobre lo que existe en ella.

La mayoría de los hombres, nacen, crecen, se reproducen, sufren, se enamoran, mueren en el mismo lugar donde nacieron, en casos extremos hasta en el mismo sector, en la misma casa…

Somos un poco más de 7, 324, 782, 000 de personas en todo el planeta y no abarcamos ni el 10% de la superficie terrestre.

Pueblos, ciudades, islas, países y continentes; bosques, selvas, valles y montañas totalmente desconocidas; vistos por la estrecha y amarillista ventana del televisor.

Mientras movía el ratón del ordenador, me acercaba cada vez más a mi objetivo. Aleje la vista para tener un panorama más amplio de la línea trazada por el navegador web, allí estaba; mi planeta, en todo su esplendor.

Inmenso, hermoso, majestuoso; azul.

Busque, primero en mi memoria, la posición de Nueva Zelanda y mi cerebro automáticamente coloco la pantalla en aquella paradisíaca isla. Acerque en un punto aleatorio y solo era bosque, ríos, llanuras…solo al sur vi una ciudad; en la cual, encontré aquel Café de nombre extraño al que, según el programa, me llevaría 6 horas llegar si hipotéticamente tomara un avión y un automóvil.

planeta
Y yo aquí, en un rincón de América, en un país corrupto, vendido y abusado; en una ciudad de malos conductores, de falta de conciencia…de personas sin identidad; y para colmo en una oficina vestida de navidad conforme de tener al menos un trabajo, casa donde dormir, una esposa…una familia que me piensa.

Al menos eso tengo, sería lo único que me da valor a pesar de mi recóndita existencia en este inmenso pedazo de tierra.

Solo quisiera poder volar.

Olvidado seré

Soy aquella gárgola maldita que en noches derretía cuerpos ardientes que nadaban en brasas de deseos.

Doblando razones, descorazonando e hiriendo de muerte a mis victimas.

Un alma desalmada que apenas tiene cabida en el reino de las absurdas acciones que motivan mis desvaríos.

Prestidigitador de falsas ilusiones, prometedor de esperanzas invisibles, amigo inconsciente del desamor.

No me declaro culpable de nada pues ya los hechos hablan por sí solos y el sentirme tan solo entre tantas personas confirma que soy un espíritu que pronto será olvidado por lunas y princesas, por reinas y poetisas, por niñas y doncellas, por diosas y deidades.

Como no me olvidaran si lo que recordaran de mí son golpes abruptos luego de un tiempo de sosiego, como no recordarme solo para traer penas a su memoria; desilusión y decepción.

Creador de las corazas que ahora cubren sus sentimientos haciendo casi imposible ganar batallas a caballeros que quizás si valgan la alegría.

Olvidaran que yo existo, recordaran que existió de mí solo el mal que engendre…y será mi exilio de sus sentimientos, pasiones, deseos y razones.

Y me veré en un espejo oscuro mientras mi reflejo se aleja por la penumbra que transmitirá la tristeza de estar solo…solo entre una muchedumbre que intenta que despierte, que cambie, que vuele. Como volar si temo a las alturas.

Un guerrero con las armas necesarias para ganar cualquier batalla, pero, sin la valentía necesaria para llevarlas hasta el final y conseguir al menos una victoria absoluta.

Me volveré piedra, aun cuando el sol bañe mi cuerpo con sus rayos para despertarme, esta gárgola quedara ahí; inerte, encima de aquel tempo de rocas y silencios, mirando el amanecer y deseando no haber matado tantas oportunidades de ser feliz.

Maldito sea aquello que no me permite olvidar, maldito aquello que trae a mí solo el miedo, el dolor y la soledad, maldito yo, por ser como soy.

Feliz cumpleaños poeta desdichado.

Nada mas

nadamasdemispasiones

Así, de la noche a la mañana ya no era tan especial para ella.

De un momento a otro solo era uno más anhelando su cariño.

Como si nunca hubiese pasado, ya no me veía en la luna…

Fue tan repentino, como cuando la mire y me desnudo el alma, como cuando le hable y su voz era coro de querubines; así como cuando la toque y erizo mis adentros.

¿Fueron en vano llenar de versos con su nombre inmensos espacios en blanco?
¿Sería en vano que de poemas se llenara mi cabeza al hablar con ella?

Tal vez fue una locura, siquiera imaginar que en algún momento atendería a mis esfuerzos por besarle.

Ya es tarde, y no seré más que uno más para ella…y seguirá alejándose de mi conforme pase el tiempo. Aunque me quiera a su manera. Aunque la quiero, aun sin deber hacerlo.

Debo conformarme con el recuerdo de su voz diciendo cosas lindas, de sus ojos mirándome fijamente mientras brillan como la luna; y sonreía…el recuerdo de su piel, que al tocarla es cristal.

No me toca mas, solo conformarme y nada mas.

Falsa Libertad

falsalibertaddemispasionesMe aleje de aquella que se enamoro cuando yo nada sentía, la que maltrato mi corazón en acto de cobardía cuando yo la quería, cuando le entregue lo que suspiran otras féminas que buscan la anhelada alegría.

Lo hice para no dañarla pues mi corazón albergó venganza, odio y rabia, quería que sufriera los martirios infinitos que la mente me daba al imaginarla en otra cama. Decidí perdonar, pero no pude olvidar.

Seguí con mis pasiones apagadas; escribir, leer, fotografías tomar, admirar la belleza de mujeres sin igual, sin si quiera tocar; tan solo ver, observar y hacer saber lo que pensaba en verdad, con mucha sinceridad.

Entre poemas, párrafos, versos y letras conocí aquella hembra con piel trigueña, ojos de miel y olor a canela, deslumbrando y penetrando la oscuridad más ajena, ilumino calles, desiertos, veredas, y mi alma inútil que deseaba quererla.

Un rompecabezas es conocer sus adentros, meterse en su cabeza solo para alguien diestro, en enigmas descifrar y signos interpretar solo para entender su miedo para amar y perder su libertad, su independencia corporal.

Algo tonto ¿no? Querer ser libre en soledad, sin nadie a quien querer, a quien amar…compartir solo contigo, un aislamiento innatural, solo por miedo a sufrir o a desilusionar, su querido corazón protegía muy feroz.

Cuantos intentaron de tus ojos tener la mirada que penetra y desnuda cualquier ser, de tu boca la palabra que hace estremecer y de tus manos las caricias que erizaban toda piel, quedaron en pensamientos sin materializar.

Despliegue tus pensamientos y descifre tus enigmas, tus signos  comprendí con destreza distinguida, y comprendí la soledad en que vivías, tal vez por que querías, así me puse la misión: “Tal vez la rescataría”

Belleza inmutable virtudes incontables, con sus defectos, pero estos, no pasaban de existentes, sus palabras cambiaron pues me encontró diferente al resto de los falsos escribas que buscaban en ella su norte.

Pero su falsa libertad no quería perder, tenia miedo de quererme pues sentía en su piel, algo irreconocible al estar allí de pies, abrazados, mientras yo sentía eso también, que le puedo hacer, si me hace enloquecer.

Pues tengo que alejarme, nuevamente al polo norte, su temor fue más fuerte que las ganas de quererme, no la culpo, el corazón suele doler y la muerte puede hacer desear, yo prefiero sufrir mil veces, que nunca intentar amar.