Después del Tono

Un vino tinto, dos copas y con poca ropa. Así me esperaría esta vez.
Que combinación tan perfecta.

Anuncios

 

Un vino tinto, dos copas y con poca ropa. Así me esperaría esta vez.

Que combinación tan perfecta.

IMG-20141126-WA0120

El sol caía lentamente en el horizonte, podía verlo desde donde estaba; una monocromática y aburrida oficina. Sillas, mesas y escritorios no deberían ser más importantes que esta noche.

Tres llamadas sin respuesta, dos mensajes de voz en mi bandeja y una mujer esperando en un departamento, con labios carmesí y lujuria bien afilada.

Pude imaginar su rostro al contestar mi llamada. Ya era tarde, la luna compartía su luz en las calles mojadas por la llovizna.

Con una voz apacible, a pesar de estar esperando, preguntó por mi llegada, pero no fue la respuesta que esperaba. Mi negativa por razones de negocios no la saciaba. No era de su incumbencia mi trabajo, ni mis negocios, mucho menos mis jefes; a ella solo le importaba mi compañía, mi cuerpo y mi sexo.

Aun así no discutió, no se exaltó, ni siquiera subía la voz…solo colgó tras decir: Descuida.

Quede escuchando el tono de la línea unos segundos antes de mirar mi celular y reaccionar; darme cuenta de que había desperdiciado la noche, la lluvia y la luna; junto con el vino, las copas y su ausencia de ropas.

Y ahí estaba, sentada, tan borracha como tranquila.

Mirando la luna por la ventana y pensando en ella misma.

Era la segunda vez que la dejaba esperando y sabía que era la última vez que me esperaría.

Dejo la Copa en el piso y abrió su agenda rayando con premura sus hojas…ahora tenía tiempo libre pero no era para malgastarlo conmigo.

 

Sonreír de Nuevo

Sentado en aquella roca, mirando más allá del horizonte, donde una brisa fríamente mágica tocaba mi rostro.

Delante un precipicio hermoso terminado en praderas ante la falda de una cordillera y detrás, el camino a casa cruzando el otoño más colorido.

Y es donde te vi en mis sueños muchas veces.

En medio del precipicio, levitando cual fantasma aparecías desnuda ante mí, aunque no a mi alcance.

Me levantaba y trataba de estirar mis brazos para tocarte; decía tu nombre a voces para despertarte, pero no lograba mis intentos.

En un momento abriste los ojos y te posaste en el aire frente a mí, con un esplendor en tu cuerpo; un cuerpo de piernas hermosas y robustas, caderas anchas y cintura deseable.

Un cuerpo con senos afrodisíacos, con rostro exótico y ojos deslumbrantes.

Salía del canon de belleza implantado por la realidad, era mi sueño y aunque no era real el lugar donde nos encontrábamos ni la situación que vivíamos, tu cuerpo si lo era.

Te acercaste a mí así como cuando los dioses aparecían ante los débiles humanos, haciendo temblar mis piernas e imaginar tantas cosas bellas.

Tocaste tu cálida frente con la mía y mirándonos sonreímos y un vínculo hermoso se forjo entre nuestras almas.

precipicio

Prometimos querernos para siempre solo con una mirada.

Prometimos amarnos de la manera más extraña.

Algún día faltaré al encuentro, pero no dejare de quererte, algún día me quedaré sentado en la roca esperándote pero sé que no dejaras de amarme.

Y que es aquel sueño sino una metáfora de nuestra realidad.

He de dormir esperando aquel viaje que me lleva a ti en algunas de mis noches y despertaré con la esperanza de poder tocar mi frente con la tuya y sonreír de nuevo.

Enrique chao, Hasta Siempre Maestro

Esta mañana desperté cansado, por causa de dormir tarde.

Tenia varios días ya sin hablar con el, si hubiese sabido que hoy al levantarme, lo primero que leería: “Murió el maestro” no hubiese esperado para llamarte.FB_IMG_1442230096264

Enrique Chao, es el nombre de un director, dramaturgo y actor de República Dominicana galardonado con varios premios y reconocido como uno de los pilares de las artes escénicas en el país.

Para mi no, al menos no fue solamente eso.

En el año 2014 conocí a un hombre, quien me enseñaría no solo las pautas básicas para poder actuar sobre las tablas en un teatro o frente a una cámara, si no, también a un maestro que compartió conmigo y mis compañeros parte de su vida y que abrió la puerta a la esperanza nueva vez por causa del amor a enseñar este arte.

Con sus inacabables historias, su infinita sonrisa y corazón de miel, se escondía tras una coraza de insultos relajados, rabietas jocosas y cariño muy peculiar, se hizo un espacio en cada alma que se acerco a el de manera especial.received_10153242269257369

Fueron tantas las risas, tanto lo que aprendimos de la vida, del teatro, del arte… Cinefilo y teatrero empedernido, con un vicio de consumir y compartir lo que mas amaba.

Su pierna “Jodona”, sus ataques de ira, sus palabras sinceras y su personalidad única, serán recordadas por cada uno de los que sin mas, aprendimos a quererlo.

Tantas ideas, tanto conocimiento y tanta creatividad, toda esa energía que destilada.

Creyó en mi, me dijo que podía hacerlo; que podía actuar.

Me llamo su hijo preferido, su hijo querido. (Aunque se que no era el único en esta categoría)

De camino al trabajo y haciendo mi mejor actuación hasta ahora, tratando de no desplomarme de la tristeza, me fijaba en todas las personas que seguían sus vidas normalmente, me dieron ganas de gritar: !Murió un gran hombre, murió alguien muy importante! pero recordé que a él no le gustaba que lo Jodieran mucho. ☺

Mucha gente seguro pensará que él no tenia familia cercana, que estaba solo por que vivía solo, pero no saben cuanto se equivocan, Enrique Chao tenia una familia enorme y sus momentos felices se reducían a estar con esas personas y hacer lo que lo apasionaba: Estar en el teatro.

Sus estudiantes, amigos, compañeros…compartir con nosotros era algo muy especial para él, decía:

“Estos son los momentos que debo atesorar para mi”IMG-20150307-WA0008

Después de luchar junto a su madre para vencer aquella enfermedad que ella portaba, no le quedaba muchos deseos de hacer… y algo que me llena el corazón de alegría al recordar su voz diciendo un día:

“Ustedes, grupo de mojones, son la razón de que yo volviera a tener ganas de salir de casa. Me alegran los días”

Papá oso se a ido, pero quedamos muchos ositos de colores diversos, para atesorar, recordar y dar de lo que él nos dió.

Un abrazo de oso, Enrique…maestro, de parte de su hijo (No puedo decir como me llamaba) y de todo el grupo de su taller 2014-2015

Le amamos y se que todos sentimos la misma pena y que reiremos siempre que lo recordemos como una pieza que metimos en nuestras vidas sin apenas darnos cuenta y que se volvió importante.received_10155526705470438

“HASTA SIEMPRE”

“PAPA OSO”

Cuando una musa se va.

De la misma forma en que en aquella historia ficticia donde una flor, al deshojarse, encadena eternamente a la bestia; dando como castigo el nunca mas volver a ser humano.
Igual al sol, cuando abandona su cenit, muriendo en naranja en el horizonte más lejano, dejando en penumbras a una tierra con hambre de luz de Luna.
Así se siente mi ser ahora.

Te digo adios-poemas-Antonio Gala-Poeta

Ahora que se aleja aquello que no me atreví a conquistar de nuevo, aquella isla prohibida donde se esconde un tesoro que nadie se atrevía a robar y ahora se va sumergiendo palmo a palmo.
Así se siente perder la musa…
Poco a poco se va para siempre y lentamente me pierdo en la soledad.
Como dejar el aire fuera y cerrar las puertas.
Como si el alzaimer alcanzará mis sentidos.
Como cuando mis dones se parten por deshuso.
Como si mis virtudes hirieran cual aspas tajantes.
En cada pétalo caído de aquella flor mencionada, en cada uno de ellos que toca el frío cristal del tiempo, así se va alejando la musa que dormía en mi consciencia.
No la puedo detener y se aleja.
No la puedo detener y la pierdo.

¿Si lo hago?

¿Si la pierdo?

Es lo mismo que mi alma deje mi cuerpo inerte…por que parte de mi ser le he regalado.

Intimas Amigas

IMG-20140501-WA0019

No recuerdo un solo día en el que me haya dejado sola en mis momentos de soledad.

Siempre había estado en las peores, más que en las mejores, pues, no vivimos tan cerca como para visitarme constantemente, sin embargo aquí está, otro día fatal en que me arrulla y me frota el pelo para que deje de llorar por las estupideces que me hacen las personas que deberían amarme.

-¿Por qué ya no me quiere igual? Soy sincera con él, trato de ser bueno esposa, soy una buena madre y nunca le he faltado…será que no le gusto.

-Es un idiota y eso es todo querida. Un hombre que no vea la belleza que llevas dentro no merece ser parte de tu vida, y menos si es feo. _Dijo, haciéndome reír en mi penuria, como siempre.

Tocó mi barbilla con su dedo índice y levantó mi rostro húmedo de lágrimas de dolor, ira y desesperanza.

-No me siento amada hace tiempo ya, Carla.

-Si es así, entonces no me consideras parte de tu vida, yo te amo amiga y nunca dejare de hacerlo.

En sus ojos había tal verdad, una sinceridad enorme que ya hacía tiempo no veía en Carlos, en nadie. Me miro con amor y me abrazo con una sonrisa tierna, tanto como sus brazos en mi primera desilusión adolescente.

Quise corresponder a su cariño, al amor que me tenía. La mire y me acerque tanto a su rostro que nuestras narices se tocaron, su mano como de manera automática toco mi cuello y el calor de sus manos quemaba sin hacerme daño.

Su sonrisa, tan hermosa y su aliento al respirar me erizaron la piel…y toque mis labios con los suyos.

Si, la bese…así sin fuerzas, desgastada por el llanto que derrame por alguien que había olvidado que era mujer, que me hacían falta detalles, que no me amaba hacia tanto tiempo.

Un beso inmóvil, suave, se podía palpar en el aire el cariño y la verdad de los labios que se juntaron en aquel momento, creando un mundo desconocido.

Se despegaron nuestros labios sin el ánimo de hacerlo, solo por la curiosidad de vernos y tratar de adivinar que pensamos.

Aún tenía los ojos cerrados cuando realicé mi segundo ataque y como aspas chocamos entre carne y fluidos por unos minutos.

Me recosté en sus hombros y mientras besaba mi piel recordé como me consolaba cuando mi primer novio me trato como estúpida.

Me recostó de la almohada húmeda que tenía en sus piernas y se posó sobre mi…al parecer vio cuando mis labios temblaron de nervios. Yo aún no sabía lo que estaba pasando.

Sonrió y casi al instante mordió mis labios, quito mi blusa y se dirigió a mis pechos.

Sabía que me conocía, compartíamos toda nuestra vida y cada detalle, pero no sabía que tanto podía conocer mi cuerpo…

Sus manos me estremecieron solo con un toque en el lugar ideal con la presión específica; mi cuello, mis pechos, mis piernas estaban a su merced.

Había olvidado como se siente el éxtasis de que alguien que te ama te toque con devoción y Carla lo estaba haciendo como nadie.

Sus labios en mi abdomen contraían mis músculos y mis manos luchaban entre el sigue y el detente mientras empujaban su cuerpo hasta el templo de mi ser.

Aquella, mi amiga íntima, se refugió en mi intimidad y bebió del mana de mi sexo.

Un calor friolento subió desde mis piernas hasta mi cabeza con el simple roce de su respiración en mi nido y como relámpago bajó a mis caderas al frote de sus labios.

Sus manos agarraron fuerte las mías como previendo un huracán, pero fue un tornado el que sentí cuando se inspiró a devorarme.

Apreté tan fuerte que mis uñas la hirieron creo…un éxtasis de placeres junto con el ardor de lo prohibido carcomió mi conciencia y fue cuando mis piernas abrazaron su cuerpo como cinturones ardientes.

No escuchaba más que mis gemidos y algunas neuronas sentí que explotaron de un momento a otro varias veces, cada molécula de mi cuerpo se quedaba sin fuerzas y un grito ahogado me dejaba jadeante,  perdí la visión por segundos mientras contemplé mentalmente un paraíso…

Volví en mí y aún sentía el dulce sabor del clímax, Carla estaba a mi lado, observándome, mientras regresaba del viaje al país de las maravillas.

La mire sonriente.

Y ella respondió coqueta con un ademan muy particular.

Entre mi respiración turbada y agitada solo pude decir:

-Creo que debo llamar a mi abogado.

Reí.

Me beso.