Verdad Incomoda

de mis pasiones verdad incomoda

A la mayoría de las personas de nuestra generación no les gusta pensar. Por una simple razón, pensando y razonando se llega a una verdad y temen que su verdad sea muy incómoda para soportarla.

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En la guagua

de mis pasiones en la guagua

Al lado de la ventana, viendo todo pasar tan rápido, personas, animales; tan lejos de casa y a la vez tan cerca, tratando de escribir lo que pienso y pensando en cosas que en realidad no escribo, solo veo todo lo que me pasa por delante. Igual que en mi vida no puedo hacer nada para impedirlo.

Mujer

de mis pasiones mujer

Mujer, fuerte, delicada; audaz, ingenua; romántica, cariñosa; fría, caliente…tibia, un grupo de características incomprensibles que solo los dioses comprenden.

Mujer bonita, mujer sensual, sexy, provocadora; capaz de aguantar el deseo mas fuerte solo para poder mortificarnos.

Tentadora, inocente…no; sabe lo que hace, lo hace porque quiere y si sabe lo que quiere mejor.

Sabe hasta dónde llegar y cuando detenerse, también se deja llevar por sus instintos en el momento menos indicado.

Atrevida, fresca; ¡me encanta!

Eres mujer, te admiro, cuida el valor que tienes, tus sentimientos, tu cuerpo; tu mente vale más que cualquier cosa material…deseo, pasión, amor. 

Totalmente incomprensibles y hechas solo para amarlas.

A un par de rieles.

de mis pasiones a un par de rieles

Ya iba tarde, iba corriendo, aquel tren hacia La Feria pudo haberme dejado.

Me detuve en el andén, mire apresurado en ambos lados aun sabiendo que mi tren venia desde la izquierda, me tranquilice y mire al frente, y un accidente visual ocurrió entre tu mirada y la mía.

Me petrifique, trate de sonreír para no quedar como bobo, pero su sonrisa me dijo que ya lo había hecho.

Me sonroje, te sonrojaste, entonces al saber que hubo un chispazo la confianza despertó en mi.

Nunca te había visto aunque este es mi trayecto diario, estabas a un par de rieles e mí.

Te sonreí, y como eco lo hiciste también, Escuche el tren, no sabía cuál era hasta que tu cara aparecía y desaparecía a través de los vagones que pasaban delante de ti.

Vi que entraste al vagón, te acercaste al cristal y me miraste como si hubieses querido conocerme…y así acabo una historia que nunca empezó, hasta que la vida nos ponga en el mismo andén algún día.