Sexo Sentido

El tiempo se ha encargado de desgastar mi vista, quizás no pueda verte bien a una distancia considerable, tu elijes si te acercas más o si me pongo anteojos.

Mis oídos no son igual que hace unos años, la música en alto volumen con audífonos herméticos ha causado que mi audición vaya lentamente desvaneciendose, si deseas puedes hablar más fuerte para que pueda escucharte o puedes acercar tus labios y decirme lo que desees.

No importa nuestra condición, todo dependerá de tu punto de vista, del como haces las cosas y por qué.

Mientras decides lo anterior notarás que mis otros sentidos se han agudizado.

Se cuando eres tú sin siquiera verte, tu olor está impregnado en mi memoria y mi olfato canino te rastrea.

Conozco cada una de tus curvas, desde las que están en tu sonrisa, tus hombros y tus caderas, mi tacto desarrollo sensibilidad a tu piel, una dermafilia que suele agravarse cuando el tiempo pasa sin tocarte.

Sin embargo no hay nada en este mundo tan adictivo como tus besos. El Maná que reposa en tus labios y la suave textura de tu lengua hace que mi paladar alborote mis nervios y que todos mis sentidos, incluyendo los que ya no sienten tanto, se estremezcan y puedan volverse uno.

Aquí estoy, soy tuyo por completo, con mis virtudes y desaciertos, será tu decisión quedarte conmigo pero no puedes controlar  lo que sientes por mi.

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Reciprocidad 0

Gestos, besos robados, miradas, suspiros.

No serian nada, no tendrían ningún significado, solo serían eso…cosas; a menos que alguien más las tomara para sí haciéndolas suyas.

reciproco

¿En qué me convierto yo cuando todo lo que hago para ti es simplemente humo tenue que se esparce con rapidez en el espacio?

Dejaste de sonreír a mis bromas, mis señales son movimientos vanos, mis sonrisas solitarias no son correspondidas más que con un forzado desplazamiento de tu comisura derecha.

¿Qué paso? ¿Cuándo me quede queriendo solo?

¿Cuándo acabaron tus miradas coquetas?

¿Cuándo dejaste de reír con mis ocurrencias?

¿Cuándo dejaron tus mejillas de sonrojarse al darse cuenta de que con deseo te observaba?

Y no tengo más opciones que hacer nada, ni me atrevería a cuestionarte sobre el porqué.

No fuimos más que una aventura a medias, una fantasía que no encontró puerto y quedo varada en medio de un mar olvidado. Fuimos besos ardientes, fuimos capricho de lascivia, secreto brillante entre sombras.

Para ti, que eres heroína para mis labios, ya fui y no soy más.

Para mí, que fui tu travesura picara, eres y siempre serás.

Estas ganas quedan huérfanas de alguien que las reciba. Se rebosara mi lujuria por tener inspiración de una musa que se aleja.

Este deseo no lo quiero, no lo pedí y aun así te anhelo.

¿Qué más soledad que sentir por alguien que poco a poco deja de sentir por ti?

Sonreír de Nuevo

Sentado en aquella roca, mirando más allá del horizonte, donde una brisa fríamente mágica tocaba mi rostro.

Delante un precipicio hermoso terminado en praderas ante la falda de una cordillera y detrás, el camino a casa cruzando el otoño más colorido.

Y es donde te vi en mis sueños muchas veces.

En medio del precipicio, levitando cual fantasma aparecías desnuda ante mí, aunque no a mi alcance.

Me levantaba y trataba de estirar mis brazos para tocarte; decía tu nombre a voces para despertarte, pero no lograba mis intentos.

En un momento abriste los ojos y te posaste en el aire frente a mí, con un esplendor en tu cuerpo; un cuerpo de piernas hermosas y robustas, caderas anchas y cintura deseable.

Un cuerpo con senos afrodisíacos, con rostro exótico y ojos deslumbrantes.

Salía del canon de belleza implantado por la realidad, era mi sueño y aunque no era real el lugar donde nos encontrábamos ni la situación que vivíamos, tu cuerpo si lo era.

Te acercaste a mí así como cuando los dioses aparecían ante los débiles humanos, haciendo temblar mis piernas e imaginar tantas cosas bellas.

Tocaste tu cálida frente con la mía y mirándonos sonreímos y un vínculo hermoso se forjo entre nuestras almas.

precipicio

Prometimos querernos para siempre solo con una mirada.

Prometimos amarnos de la manera más extraña.

Algún día faltaré al encuentro, pero no dejare de quererte, algún día me quedaré sentado en la roca esperándote pero sé que no dejaras de amarme.

Y que es aquel sueño sino una metáfora de nuestra realidad.

He de dormir esperando aquel viaje que me lleva a ti en algunas de mis noches y despertaré con la esperanza de poder tocar mi frente con la tuya y sonreír de nuevo.

Tan cerca…

Llegue en horas de la mañana y espere sentado en aquel alegre parque del pueblo.

Tan Cerca

En frente una parada de autobuses y detrás; una esquina de colmados y tiendas de artículos de fantasía.

Aun cuando había sol el calor no molestaba, era mas el nerviosismo el que me hacia sudar, sudor que salia al pensar en quien esperaba, aquel ángel que no tardo mucho en llegar.

Era la primera vez que veía salir de un vehículo de transporte publico algo tan majestuoso y delicado, tanto como el trinar de un ave extinta, así de exótico su caminar y su sonrisa.

Un abrazo entrañable nos sostuvo por unos instantes, instantes que permitieron que su fragancia me adormeciera, no era perfume, era su esencia; aquella que aun en mis aires vuela.

Menciono algunas palabras y, aunque no recuerdo lo que dijo; si recuerdo su voz, era el “Hola” mas bello que me hayan dicho. Tenia un ángel en sus sombras, lo se por que iluminaba los limites de su figura.

Piel de seda, rostro de ninfa y sus ojos, ¡por todos los dioses! sus ojos ardieron mis infiernos por ser cielo, me perdí en aquellos círculos marrones y al verme allí quise caminar mas adentro; aun en lo mas profundo de ellos había luz.

No pasamos mas de dos minutos ahí de pie, no dure mas de 10 segundos en parecer idiota, quizás solo falto ser oportuno o falto que me diera cuenta que también se perdió en mi; nunca supe cuando.

A veces anhelamos tanto algo que no lo vemos cuando esta tan cerca de nuestras narices…tan cerca de nosotros que casi se respira, tan cerca que solo falta un beso.

Batalla Injusta.

batalla injusta

Un día cualquiera, luego de terminar la faena diaria más una que otra conversación sexual; con nuestra sexy compañera Virginia, sobre quien aguanta más follando del hombre o la mujer, quedamos en desacuerdo.

Ella defendía su parte íntima y la comparaba con una maquina al vapor.

Nosotros tratamos, sin éxito, de defender nuestro falso orgullo de hombres diciendo que “Aguantamos dos mujeres pero la mujer no aguantaría dos hombres”.

Solos en aquella oficina y esas conversaciones hacían imaginar y decir cosas que, quizás sin querer, ardían en la mente y calentaban el cuerpo.

Virginia, atrevida como nunca, hizo mención de su gran aguante al decir que nos aguantaba a ambos al tiempo y no se cansaba.

Nos reímos sarcásticamente, mofándonos de ella, mientras nos miraba con cara muy seria y un tanto ofendida dijo:

-Solo inténtenlo y así sabremos quién tiene la razón.

Intentamos reír pero su cara no hizo ningún cambio y entendimos que había algo de literal en lo que decía.

Mi compañero y yo nos miramos, entonces la mire  a los ojos y me acerque tembloroso, sin hacerlo notar claro. La bese de manera muy pasional y ella respondió igual o más que yo.

Mi compañero se quedó atónito, solo nos miraba e imagino que ella noto que su parte intima estaba erecta porque, mientras nos besábamos salvajemente, agarro el miembro erecto de Elías y note en sus labios como le gusto lo que había tocado.

Sin pensarlo más mi compañero procedió a ayudarme y la hicimos sentar en un escritorio vacío que nos servía de testigo material. Su blusa voló repentinamente al cubículo de enfrente.

Sus senos al aire se asemejaban al pan recién horneado, tibio, de un olor que apetecía comerse, y al parecer, Elías pensó lo mismo que yo y la ataco sin piedad.

Sus pequeños gemidos los sentía en mis labios y mis manos rozaban sus piernas que, vestida de falda, se abrían de manera automática por causa de la doble excitación que estaba sintiendo.

Fue aumentando la temperatura de la fémina y más cuando mis manos llegaron a su zona más cálida; sabiendo la desesperación que se siente en esos momentos baje su falda y como leyendo mis pensamientos Elías la acostó de lado en aquella mesa estrecha totalmente desnuda.

Mi mano no tembló para comenzar a excitar su entre pierna y sus piernas se alzaron alegres. En un rápido movimiento casi imperceptible ya había sacado el miembro de mi amigo para succionarlo de manera  ávida.

Entre suspiros y gemidos, mojaba mis dedos como pistola de agua y curioso pretendí probar los fluidos que emanaba. Como venganza por lo que le hacia a mi compañero mi lengua comenzó a torturar su clítoris y luchando entre recibir y dar placer una locura sexual se apoderaba de ella.

Su pelvis comenzó a mecerse y su sexo bailaba en mi boca, Elías con la cabeza hacia arriba solo tocaba sus senos y disfrutaba de su divina forma de succión.

Para completar el morbo me desvestí con una sola mano mientras mi dedo mayor se perdía entre sus muslos junto con un suspiro de nuestra victima…masajee un buen tiempo, hasta bajar mis pantalones, y con dos dedos la ahogue en placer hasta que soltó de sus manos el pene de Elías y solo gimió hasta que sus piernas temblaron y se contrajeron sus músculos, era hora de atacar con armas más poderosas.

Cambiamos de posición y sin darle mucho respiro y aprovechando la lubricación de ella misma, sin esfuerzo Elías introdujo su grueso miembro mientras la dejaba con la boca abierta de placer, aproveche ese momento entonces para tapar ese agujero poniendo mi pene en su boca.

Su respiración aumentaba en cada estocada que mi compañero le proporcionaba; era tanto que arañaba sus piernas para tratar de abrir más sus zonas erógenas.

Con pasión alusiva a la lascivia comía mi sexo con premura, con la misma intensidad con la que sentía aquel solido elemento.

Era tiempo de cambiar la rutina cuando exhalo un aire que enfrió sus labios, los sentí en mi glande como hielo ártico.

Elías la bajo de la mesa despacio sin sacar aun su aspa de aquel cuerpo cálido.

A cuatro patas la dejo, ella me miro desde el suelo helado como desafiándonos aun, después de todo.

Mire a Elías, mentalmente nos pusimos de acuerdo.

Aun sin sacarlo de ella, como lo disfrutaba la lujuriosa aquella, se acostó en el piso y ella encima de él dejo a la intemperie sus nalgas hermosas.

Busque más rápido que la luz un aceite que guardaba una compañera en su gaveta y  mientras Elías la penetraba rotundamente regué el suave líquido en sus gluteos.

Antes de darse cuenta de lo que pasaba ya la punta de mi pene erecto paseaba por sus adentros, vi como sus muslos temblaron y como se ahogaba entre grititos de dolor, gemidos de placer y suspiros por el morbo, ella misma tomo con sus manos mis nalgas y empujo hasta que entero me introduje y choque mi pelvis con ella. Un grito de guerra salió de sus pulmones.

Cada movimiento de cada pene hacia que su cuerpo se estremeciera, cada coincidencia en que entrabamos juntos a ella, su voz tenía más fuerza…

Fueron 3 minutos de batalla hasta llegar a su gloria y casi al tiempo llevo mi compañero quien lleno de sus fluidos todo su templo, se desplomo aun con su pene dentro y mis estocadas aun no paraban.

Entre el roce de sus músculos, su voz pidiendo fuerza y el morbo de verla caer de placer … una estocada en cámara lenta fue la culminación de mi faena y termine dentro, muy adentro… mientras ella jadeaba tumbada en el pecho de Elías.

Nos quedamos sin fuerzas allí, ellos dos tirados en el suelo y yo medio parado mirando la escena.

Mire a Virginia con ojos nublados y sonrió.

Estaba exhausto por el clímax que había salido de mí y necesitaba recuperar fuerzas, ella extendió el brazo y me agarro el rostro para que la mirara muy atento y sínicamente, aun llena de nosotros, me dijo:

“Creo que aguantaría tomar otra copa de ese trago”