De mis temores

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En algún momento, todos hemos temido a algo.

Algunos temores solo son temporales, simples transeúntes que pasan por las calles de tus pensamientos. Otros, por alguna razón química se enlazan en tu cerebro y vives con ellos, en su mayoría, para toda la vida.

Muy pocas personas han pensado en algún momento en preguntarme por mis temores…menos personas lo han hecho.

Hoy, que es un día especial para hablarles de esto pues, mi condición de salud pasa por una etapa especial que hace eco a alguno de esos temores, les hablare de los tres principales.

Como la mayoría de los niños, mi primer temor es la oscuridad. Debe leerse estúpido, pero es así, tengo temor de la oscuridad.

Una fobia que desde pequeño me persigue.

Entendí más temprano que tarde que ese temor que me paraliza, me congela y me hace dudar de abrir los ojos en la oscuridad, no es miedo a la oscuridad misma, si no, a mi imaginación llena de creatividad y de capacidad para dar vida a imágenes que pasan por mi cabeza. Cuando entendí esto entonces supe controlar ese miedo y puedo sobrellevarlo ahora que soy adulto.

Quizá mi temor arraiga en que la oscuridad tiende a ser luz para los rincones más oscuros de nuestro pensamiento.

Mi segundo temor, más absurdo quizás, es la soledad, aquel miedo de no estar para nadie, de no ser…

Eso de que en un momento no tenga a quien acudir para hablar o para compartir. La soledad tiende a llegar en los momentos más inoportunos, cuando necesitas a alguien. Por esto trato de ser al menos un paño de lágrimas para alguien en algún momento, o el hombro u oído de alguien que requiere de mi compañía.

Estos temores son soportables, si están separados. Si en algún momento se juntasen la oscuridad y la soledad cubriendo mi cuerpo y mi mente, el caos sería tan anómalo para mí que no podría ni siquiera moverme por el miedo de que mi mente gane la batalla.

Por último, el dolor como mi temor oculto y exótico. Quizás muchas personas pensaron en la muerte, pero ese temor lo lleva cada humano, no se resignan ni se dan por vencidos al saber que su existencia es tan finita e ínfima que simplemente nadie sabe cuándo ni cómo desaparecerá para convertirse en un recuerdo vago en las mentes de quienes lo quisieron o amaron.

A la muerte, no le temo, por que se que no podre batallar con ella…más miedo le tengo al dolor, esa agonía incesante, física o psicológica es una tortura.

Al menos la muerte nos da la esperanza del descanso, pero el dolor desespera, y nos afanamos por encontrar la paz a ese sufrimiento, esa agonía que nos hace llorar, que nos da rabia, que nos envuelve en la impotencia de no poder hacer casi nada en su contra.

La muerte es imparable, imprecisa pero insobornable…nos queda solo desear que sea como una caricia, un viento suave, un colmillo de león que se esparce entre el aire.

Si, para mi es preferible el morir a ver morir a los amados.

Me es preferible morir a ver mis queridos sufriendo

Y es que los primeros dos también son creadores automáticos del último. Lo peor es que hay una cucharada en cada esquina de la vida. Uno de sus dedos te espera siempre en cada peldaño hacia el éxito, hacia el amor, hacia la felicidad.

Luz, compañía…pero que contrarresta al dolor?

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Autor: rguerreroc89

Amante del arte, Poeta, Fotógrafo, Filántropo, Actor y un gran admirador de la mujer y la naturaleza. Art Lover, Poet, Photographer, Philanthropist, Actor and a great admirer of women and nature #OpenMind #Actor #Fotografía #Poesia

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