Virtud Humana

virtudhumanademispasionesEn una normal mañana a kilómetros de mi hogar, caminaba hacia la parada de transporte, que aunque no lo es, en mi país llaman público, para tomar un auto que me acercaría a mi casa.

En aquella vereda solitaria, al lado mío paso un señor que con una sonrisa me saludo. Es raro ver eso en estos tiempo en que la sociedad pierde los valores, así mismo devolví el saludo casi vociferando pues aquel señor iba en una motocicleta.

Llegando a la esquina donde los autos toman la carretera que lleva hasta el municipio al que pertenezco, espero unos 20 minutos sin suerte de encontrar un carro que pudiese llevarme, da la casualidad de que aquel día era domingo, día de visitas a la cárcel de La Victoria, que se encuentra en el municipio del mismo nombre.

Sin esperanzas de irme muy rápido que digamos, un saludo me hace volver la mirada, aquel señor que ya había visto en su vieja moto volvía a saludarme haciéndome pensar que era muy simpático para su edad y para la época en que vivimos. Me pregunto a donde iba y solo había dicho el nombre del sector cuando me dijo que me subiera.

Lo pensé un segundo pues en estos tiempos no se puede confiar ni en los convalecientes, pero me llego a la mente que el también corría el mismo riesgo de desconfianza al montar a un desconocido a su vehículo de transporte, así que me subí con todo y dudas.

Solo empezó la marcha cuando empezó a hablarme de él, me conto que vivía en La Victoria hace años, que había venido de la región del Cibao para encontrar mejora pues tenía tres hijos y su esposa y que ya en el campo no tenía mucho para mantenerlos.

Me dijo que vivía con su esposa y que sus hijos ya estaban graduados gracias a sus años de trabajo y que ahora ellos tenían sus propias familias. Mientras hablaba comencé a pensar que aquel hombre olor a tierra y yerba buena era algo que hace mucho no veía, transmitía ese tipo de bondad que antes nos caracterizaba a la gente de mi país, esa ingenuidad que era endémica de los campos apartados y ahora la encontré en la ciudad.

Mientras charlábamos el camino se acorto de una manera increíble y en un santiamén llegamos a mi destino. Con un caluroso saludo y una mirada que  decía que le había agradado poder ayudarme se despidió y yo con el mismo saludo y un gran apretón de manos le agradecí por la travesía asesinada que pude haber conocido.

Al tocar sus manos sentí el trabajo, la lucha y el esfuerzo que tuvo que hacer para echar pà lante con su familia en la espalda. Al dar vuelta a su vehículo y alejarse me llego algo a la mente: “El mayor valor de cada nación se resguarda en la virtud de su gente”

Espero que ese valor en mi país crezca, que la moral y la justicia sean acogidas por nuestros líderes, que muera ese ego individualista y que trabajar para que la equidad sea un epicentro en nuestra sociedad sea un principio para cada partido.

Que nuestra gente encuentre aquella virtud perdida.

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Autor: rguerreroc89

Amante del arte, Poeta, Fotógrafo, Filántropo, Actor y un gran admirador de la mujer y la naturaleza. Art Lover, Poet, Photographer, Philanthropist, Actor and a great admirer of women and nature #OpenMind #Actor #Fotografía #Poesia

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